El enoturismo emerge pero a gran distancia de los destinos internacionales

Entrevista EFEAGRO (Ginés Mena)
11nov2016

Las visitas y gasto medio ligados al enoturismo crece cada año, pero el sector se enfrenta aún a retos como una mayor profesionalización y articular una oferta nacional bajo la “Marca España” que pueda competir con EEUU, Francia, Portugal, Italia, Chile, Australia, Nueva Zelanda o Sudáfrica.

El domingo 13 de noviembre se celebra, como cada año desde 2009, el Día Europeo del Enoturismo, iniciativa de la Red Europea de Ciudades de la Viña y el Vino (Recevin) que reivindica esta actividad con un amplio abanico de conferencias, conciertos, visitas a bodegas y viñedos, catas o exposiciones, organizadas por cada ruta. 

En 2015, la Asociación Española de Enoturismo (AEE) se creó para solventar debilidades y posicionar el sector como “Marca España”. 

Según explica a Efeagro su presidente, José Antonio Vidal, esta actividad está “en una fase emergente”, con “gran potencial de crecimiento”. 

Sólo en EEUU y Centroeuropa hay más de 96 millones de visitantes que aportan a las bodegas, de media, el 20 % de sus ingresos, detalla Vidal, pero en España la situación es bien distinta. 

El enoturismo comenzó en España a finales de los 90, pero a su juicio carece de posicionamiento internacional “digno de un país que reúne la triple condición de ser potencia mundial en turismo, vino y gastronomía”. 

Hacia un nuevo modelo de negocio
Como debilidades, opina que hay una oferta “segmentada” -cuando el mercado exige unidad y especialización-, sin una marca que le represente, sin un público objetivo enfocado, con un producto “obsoleto” y “sin una estrategia que desarrolle sus potencialidades en un nuevo modelo de negocio centrado en el nuevo cliente”.

El presidente también echa en falta la inclusión de la gastronomía en las visitas y en el conjunto de la experiencia. 

Vidal valora la tendencia moderada al alza en visitas y gasto medio en España, si bien los incrementos porcentuales en las series interanuales sobre cifras ya de por sí bajas -precisa- “no dejan de reflejar resultados deficientes, en términos absolutos”. 

2015 fue el mejor año desde que hay registros, pero de un total de más de 68 millones de visitantes de otros países el enoturista extranjero apenas representó un 0,7 %.

Con 227 millones de movimientos turísticos -extranjero y nacional-, sólo 2,25 millones fueron a destinos ligados al vino, menos del 1 % del total, muy lejos de potencias como Francia (24 millones).

Estos datos “nos sitúan a la cola” de los países líderes, especifica el presidente de esta Asociación, que se ha propuesto conseguir un “Pacto Nacional por el Enoturismo”, liderado por las administraciones central y territoriales, asociaciones y empresas.

La AEE trabaja para alcanzar en 2020 “una estructura sectorial estable” para posicionar dignamente la actividad en los mercados.